A finales de los 80 surgieron una variedad de movimientos contraculturales que, a pesar de sus diferencias, comparten una visión global: las nuevas tecnologías han cambiado la configuración del mundo y está en nuestras manos la posibilidad de rediseñar la realidad. Douglas Rushkoff ha llamado a esa visión Ciberia.
Hackear la realidad cueste lo que cueste
La base, como también se veía en Mirrorshades, es el cuestionamiento de las estructuras sociales de turno. Los ciberianos quieren aprender a ver con otros ojos la realidad para poder apropiarse de ella, para hackearla.
Las primeras redes informáticas representaron una posibilidad inigualable para muchos jovenes marginados que se encontraron de pronto con un patio de juegos interminable, con el paraíso del hacker. El hacker desea librarse de prejuicios (a veces mediante drogas) para viajar hasta dónde pueda llegar su mente. Y navega, surfea, no tiene objetivos. Cuando le preguntan a un hacker en qué consiste el verdadero hacking, responde:
Es meterse en el cerebro global. La información se convierte en una textura… casi en una experiencia. No lo haces para aprender. Sólo cabalgas sobre los datos. Es hacer surf mientras todos tratan de echarte del agua. Pero al mismo tiempo es como ser un campista ecológico: lo dejas todo exactamente como lo encontraste. Sin rastro de tu presencia. Como si nunca hubieras estado allí.
Los hackers sufrieron sobre todo a finales de los 80 y principios de los 90 una persecución salvaje por parte de los gobiernos y grandes empresas que aún hoy no entienden su filosofía y motivaciones. Es lo que Hakim Bey llama “invisibilidad” la razón principal por la que el control y la educación (incluídos los castigos ejemplificadores) del estado nunca le han servido para imponer su “orden” de forma definitiva.
Las actividades ciberianas son invisibles y convierten en inútiles el dinero y el tiempo malgastados en rejas y cerraduras para prisiones. Los internos se fugan por los conductos de ventilación.
Neopaganos psicodélicos
La ciencia, la tecnología y la espiritualidad conviven sin mayores contradicciones en el corazón de Ciberia. Y hay una lógica orgánica detrás de esta relación:
No importa si el sistema natural es un bosque, un plano interdimensional, un metro o una red de ordenadores. Para el neopagano, la exploración en sí misma es una forma de entendimiento y el proceso de la exploración es el sentido de la vida.
Las drogas de diseño (principalmente el LSD y el DMT o éxtasis) juegan un rol fundamental en el desarrollo de la cultura ciberiana.
Ralph Abraham es un matemático que dejó Princeton para irse unos años al lejano oriente a meditar y alucinar. A su regreso, buscó ecuaciones que representaran sus viajes psicodélicos.
En matemáticas, para ser creativo, tienes que partir desde un punto de inconsciencia total. Básicamente, las matemáticas se revelan en un proceso totalmente inconsciente durante el que uno queda completamente al margen del entorno social. Y los avances matemáticos siempre han sido el motor del avance en la conciencia. Lo que está ocurriendo en la actualidad es, como mínimo, tan importante como la invención de la rueda.
Por eso, conceptos como el de los fractales o los campos morfogenéticos aparecen una y otra vez en todas las regiones de Ciberia. Son un modo más de comprender la posibilidad de afectar la realidad en un sentido más amplio.
Cada gran renacimiento histórico se compone de renacimientos más pequeños, cuya ubicación temporal refleja el patrón general de renacimientos acontecidos a lo largo de la historia. Todo sistëma caótico parece seguir un orden subyacente de autosemejanza.
La casa está en desorden
Otro movimiento importante dentro de ciberia es el house. Aunque no se sabe con certeza, se sospecha que la música house comenzó en Chicago, donde algunos Dj de fiestas o discotecas exclusivas se animaban a mezclar sampleando pequeños fragmentos de las pistas y agregando efectos de percusión nuevos, creando así la música “de la casa”.
El house llegó a Inglaterra, dónde fue resignificado y transformado (añadiendo el factor alucinógeno) en el acid house británico. La escena house se hace fuerte en Inglaterra y se empiezan a hacer raves, fiestas muy largas de house y éxtasis, posiblemente emulando las fiestas que se hacían en Ibiza.
El house vuelve, ya transformado, a los Estados Unidos y es particularmente bien recibido en Chicago (donde los alucinógenos eran muy populares). En ese momento el house ya poseía la coherencia ética de la cultura ciberiana:
En un evento house, la pista de baile es en realidad un patrón fractal muy complejo que consiste en la totalidad de la gente y sus interacciones segundo-a-segundo, y todos están influenciando a todos los demás de un modo realmente interesante. Un modo no verbal. Tú sólo puedes ser tú mismo, pero puedes redefinirte, momento a momento. Esa es la esencia del baile.
Es más que un género musical. Es a la vez el Woodstock y el laboratorio principal de la cultura ciberiana. Artistas de vídeo, impulsores de interfases de realidad virtual, drogas inteligentes, diseño; todo se mezcla, se corta y pega, se retroalimenta a 120 beats por minuto y es parte del bucle infinito de la mente de Dios. Es el ritual en homenaje a Gaia, el ente vivo que es la Tierra y del cual los seres humanos somos las neuronas.
Lo que pudo ser
Por último me gustaría destacar también a Mark Heley, quien intentaba a través del house difundir información sobre las drogas, sus efectos reales y la corrupción alrededor de las patentes farmacológicas:
¿Qué tenemos hasta el momento? Sensacionalismo barato para un puñado de marquetineros todo terreno que quieren sacar unos putos dólares de algo que no hace lo que ellos dicen que hace. Podríamos haber alcanzado un nivel desde donde argumentar a favor de la completa remodelación de la legislación de patentes farmacéuticas utilizando su propia lógica interna.
Conclusión
Ciberia ha sido para mí un viaje alucinante y hasta siento que me quedé corto con el post. Hay mucho, muchísimo más en Ciberia para quien tenga ganas de sacar boleto de ida. Como se quejaba Heley, finalmente mucho de lo que proponía Ciberia se ha trivializado u olvidado en gran medida. Pero no ha desaparecido. Aún en tiempos de escasez 2.0, la enredadera sigue creciendo.